lunes, 12 de marzo de 2012

La Judería de Segovia: La Necrópolis judía de "El Pinarillo"

Volviendo por la calle del Socorro hacia el Arco de San Andrés, vamos camino del último punto de interés en el itinerario propuesto para la visita de la Judería de Segovia. Salimos fuera del recinto amurallado y seguimos por la calle de San Valentín o cuesta de la Hontanilla, la que en la bifurcación sale a la derecha, para ir bajando hasta que la fila de casas se termina, donde observamos como se nos abre el valle del Clamores y se nos invita a seguir por una serie de rampas y escaleras hacia el fondo del valle. En el caso de seguir bajando por la calle de San Valentín, llegaríamos al Barrio de San Millán (Antigua morería), y cruzaríamos el Clamores a través del puente del “Sancti Spiritu”, por donde podríamos alcanzar nuestro destino siguiendo la carretera hacia la derecha, pero esta última opción no es aconsejable al carecer de vía y espacio suficiente para los peatones.




Si optamos por la primera opción, iremos bajando por el camino habilitado recorriendo el mismo camino que hacían los cortejos fúnebres, atravesando el espacio natural restaurado y destinado para el disfrute de los ciudadanos donde, antes había pequeñas huertas, y cruzaremos por el llamado puente de 'La estrella', para seguir de nuevo, esta vez por un camino ascendente hacia el otro lado del valle. Para llegar hasta el "El Pinarillo", un lugar de repoblación del Siglo XIX con pinos piñoneros, se salva la carretera o Cuesta de los Hoyos con un túnel peatonal que nos deja a la entrada misma del cementerio donde una placa nos sirve de guía y explicación de esta zona. 




El “Pinarillo”, “Peñas del fonsario de los Judíos” o como se denominaba hasta el 1857 “Prado Santo”, a pesar de abandonarse hace más de cinco siglos, se ha habilitado para fines turísticos y de estudio, siendo hoy día un parque público de visita libre. Debido a la ausencia de losas, lápidas o ladrillos funerarios, con restos epigráficos relacionados con la necrópolis y de otro tipo de detalles, debido a la sobriedad de los enterramientos del pueblo judío, ha sido difícil datarlo cronológicamente, aunque si que se puede asegurar que su uso fue abandonado tras la expulsión en el siglo XV. 



Tras varias campañas de excavación sólo se han localizado clavos de hierro con fragmentos de madera, algunas monedas, una de ellas un dinero de vellón emitido por Alfonso VIII entre 1170 y 1212; tres zarcillos de plata, uno de ellos con una pieza esférica de bronce y restos cerámicos, sin embargo, poco esclarecedores para la datación de la necrópolis. No se ha podido detectar ningún resto del muro que normalmente cerraba el espacio del cementerio ni de la pequeña construcción que habitualmente se localizaba a la entrada y que era utilizada para algunas acciones propias del rito mortuorio.

La antigua comunidad judía, a la hora de realizar los enterramientos, aprovechó el suelo de roca caliza de esta ribera del Clamores para realizar dos tipos de sepulcros, uno aprovechando cuevas y huecos en la misma roca, ampliadas y acondicionadas en muchas ocasiones con corredor de acceso (Hipogeos) y con la altura necesaria para que una persona pueda estar de pie en su interior (altura máxima, 160 m), y el segundo a fosas antropomorfas excavadas en la superfice de la roca. Hasta el momento se han contabilizado hasta 26.

En las fosas antropomorfas, de los que se conocen hasta 50, se encontraron esqueletos intactos, en posición supina o boca arriba mirando a oriente, con la cabeza mirando hacia Jerusalén, cabeza al oeste y pies al este, con un hueco para la cabeza y hombros del cadáver y otro para el cuerpo o simplemente un hueco trapezoidal o de bañera para todo el cuerpo.

La ubicación de esta necrópolis en el Pinarillo se debe a la exigencia en el Talmud de que los sepelios se realicen en tierra virgen extramuros de los núcleos de población, frente a la costumbre cristiana de aquella época del enterramiento en las iglesias. La obligación de enterrar a los muertos en la tierra tiene su origen en el Génesis (Gn 3:19) “Pues polvo eres y al polvo volverás”.

El análisis antropológico de los restos exhumados, aunque poco numerosos para poder establecer conclusiones fiables, ofrece interesantes datos: un número importante de los individuos estudiados presentan edades muy tempranas, lo que parece reflejar una elevada mortandad infantil. De los individuos adultos, varios presentan una considerable robustez, fundamentalmente en los miembros superiores, quizá relacionados con actividades en las que se requería un importante esfuerzo físico. En cuanto a las estimaciones de estatura, ofrecen resultados entre 1,60 m y 1,75 m en los varones y entre 1,50 m y 1,70 en las mujeres, considerados altos en el marco de las poblaciones medievales.

Desde el Pinarillo podemos disfrutar para finalizar la visita a la Judería de Segovia de las vistas de la muralla y del caserío de todo el recinto amurallado. 




La antigua comunidad judía, a la hora de realizar los enterramientos, aprovechó el suelo de roca caliza de esta ribera del Clamores para realizar dos tipos de sepulcros, uno aprovechando cuevas y huecos en la misma roca, ampliadas y acondicionadas en muchas ocasiones con corredor de acceso (Hipogeos) y con la altura necesaria para que una persona pueda estar de pie en su interior (altura máxima, 1'60m), y el segundo a fosas antropomorfas excavadas en la superfice de la roca. Hasta el momento se han contabilizado hasta 26.




En las fosas antropomorfas, de los que se conocen hasta 50, se encontraron esqueletos intactos, en posición supina o boca arriba mirando a oriente, con la cabeza mirando hacia Jerusalén, cabeza al oeste y pies al este, con un hueco para la cabeza y hombros del cadáver y otro para el cuerpo o simplemente un hueco trapezoidal o de bañera para todo el cuerpo.



La ubicación de esta necrópolis en "El Pinarillo" se debe a la exigencia en el Talmud de que los sepelios se realicen en tierra virgen extramuros de los núcleos de población, frente a la costumbre cristiana de aquella época del enterramiento en las iglesias. La obligación de enterrar a los muertos en la tierra tiene su origen en el Génesis (Gn 3:19) “Pues polvo eres y al polvo volverás”.

El análisis antropológico de los restos exhumados, aunque poco numerosos para poder establecer conclusiones fiables, ofrecen interesantes datos: un número importante de los individuos hallados presentaban edades muy tempranas, lo que parece reflejar una elevada mortandad infantil. De los individuos adultos, varios presentan una considerable robustez, fundamentalmente en los miembros superiores, quizá relacionados con actividades en las que se requería un importante esfuerzo físico. En cuanto a las estimaciones de estatura, ofrecen resultados entre 1,60 m y 1,75 m en los varones y entre 1,50 m y 1,70 en las mujeres, considerados altos en el marco de las poblaciones medievales.


Desde el Pinarillo podemos disfrutar para finalizar la visita a la Judería de Segovia de las vistas de la muralla y del caserío de todo el recinto amurallado. 



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