miércoles, 2 de enero de 2013

La Aljama de Zorita de los Canes

Hablar de judíos en Zorita de los Canes es hablar de su castillo, y hablar de su castillo es hablar de la Orden de Calatrava, de los fueros concedidos a la villa por Alfonso VIII y por la repoblación de la zona.
Con la frase “Zorita es fuerte porque está hecha con piedras de Recópolis”, Al-Rasis, describió como la fortaleza deZorita se construyó durante el siglo IX utilizando como cantera la vieja ciudad visigoda de Recópolis. Y es que Zorita cumplía un importante papel como enclave defensivo y punto estratégico sobre el valle del Tajo y sobre esta zona de la Alcarria que se convirtió durante buena parte de la edad media, en tierra fronteriza, desplegándose en sus tierra la “marca media” como parte de las defensas árabes. Para reforzar estas defensas, los musulmanes habían cuidado también asegurar la retaguardia con núcleos como fue Madinat Zorita que se convirtió en una importante plaza por su lugar estratégico que  incluso llegó a ser capital de uno de los distritos administrativos de Al-Andalus. 


El Castillo de Zorita se encuentra situado sobre un cerro rocoso y rodeado por el río Tajo a un lado y por el arroyo Badujo al otro, convierto este lugar en una posición estratégica vital para la vigilancia y control de comunicaciones a través del único puente que cruzaba el Tajo, de los tres, por los que solo estaba permitido atravesar las mercancías y pagar los pontazgos debidos al Rey de Castilla (Zorita, Alarilla y Toledo), y que, por tanto, aseguraba ser el paso obligado entre la cabecera del Tajo y la zona meridional de la Alcarria, así como ser la puerta de entrada al acceso desde el noreste hasta Toledo.
La alcazaba de Zorita no fue nunca conquistada ni por asalto ni por asedio, si no que fue cambiando de manos mediante de pactos. Con la desintegración del Califato (1031) y el surgimiento de los primeros reinos de Taifas, Zorita pasó a pertenecer al reino de taifa de Toledo que en 1085 cae en manos del rey de Castilla, Alfonso VI; en este año Zorita y su fortaleza pasan a tener cierta relevancia en el avance hacia Cuenca, siendo entregada esta plaza a Alvar Fañez de Minaya, el lugarteniente de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid. Sería en este periodo en el que se comenzaría la repoblación de la Alcarria, aunque sólo donde existían ya núcleos urbanos. Este proceso de por sí lento, y fue frenado durante años e incluso en ocasiones destruido, por la invasión almorávide.



Tras un traspaso de la fortaleza a manos musulmanas, sería Alfonso VII quien la recuperaría de nuevo, y sería su hijo, Alfonso VIII quien donaría la fortaleza, así como la villa, y tierras colindantes como Pastrana, a la Orden de Calatrava,  con el objetivo de defender el paso por el río Tajo de las nuevas oleadas y razias de invasores musulmanes, los Almohades, que hacía poco estaban arrasando con los reinos cristianos de la península. Cuando a finales del siglo XII y comienzos del XIII las tribus almorávides se deshicieron, el Castillo de Zorita pasó a ser el centro y sede de la Orden. Los calatravos ejecutan las obras arquitectónicas más relevantes del castillo entre los siglos XIII y XIV. En el interior del recinto se edifica la iglesia románica de San Benito, se refuerzan murallas y accesos, se construyeron almacenes, aljibes, almazaras, así como las habitaciones destinadas a albergar a los monjes calatravos, haciendo de Zorita el castillo más importante de la Alcarria.


Alfonso VI ya concede a la villa en 1133 un fuero que contiene disposiciones favorables a "moros y judíos" equiparándoles en cierto modo con los cristianos Con el control de la Orden de Calatrava, Zorita no sólo se convierte en la cabeza de la gran Encomienda, sino que además se designa  como concejo libre y de realengo por lo que se repuebla con castellanos del norte, mozárabes y judíos, amparados todos ellos bajo las normas de un Fuero común. La Orden de Calatrava cambia radicalmente la organización territorial, haciendo aparecer nuevas prácticas económicas y lo más importante, consiguiendo un nuevo fuero del rey Alfonso VIII el 8 de abril de 1180 para poblar el territorio y dotarlo de un ordenamiento jurídico.

Los judíos que vinieren a poblar Zorita tales fueros, e tales calonnas ayan quales han los otros pobladores christianos” (En el Fuero de Zorita de los Canes, según el códice 217 de la Biblioteca Nacional, Siglo XIII al XIV, y sus relaciones con el Fuero Latino de Cuenca y romanceado de Alcázar).

Es este fuero el que evidencia la existencia de población judía, al menos, desde el 1180, ya que ayudaría sin duda al aumento de la población judía, aunque más relevante políticamente fue la concesión entre 1.220 y 1.225, por parte del Rey Fernando III, del denominado Fuero Grande de Zorita inspirado en el de Cuenca, en el que se tratan los aspectos más relevantes en la vida económica, social y política y en el que se llega a admitir la práctica de juicios mixtos con jueces de ambas culturas para dirimir pleitos entre cristianos y judíos.


 

De todas maneras, no se ha podido establecer hasta el momento el inicio de la presencia de comunidad judía en esta localidad, aunque, debido fundamentalmente a esa importancia comercial que ya tuvo durante la alta edad media, y que también fuera una plaza durante época musulmana, puede ser que ya se hubiera permitido el establecimiento de familias y mercaderes judíos en el municipio. 




En un documento sobre los territorios de la Corona de Castilla en 1215 se cita ya la Aljama de Zorita (de los Canes), y que esta se situaba en el interior de la fortificación de la villa, ya que  durante la alta edad media fue costumbre que la judería estuviese incluida dentro o colindante a de las fortificaciones del castillo de las ciudades  (Memorial Histórico Español, XLIII, 1905, p. 117).  Aunque nada queda de ella, según la descripción de más abajo, la parte de la judería parece corresponder a la explanada aneja al castillo y separada de éste por un foso que está al norte de la fortaleza. Y es que en documentos que describían la fortaleza de Zorita de los canes, indicaban que:
“ay una puerta que se dice la puerta del pozo, porque por esta puerta habia un pozo de hasta tres ó quatro estados de hondo por donde pasaba á la judería, y dentro en la judería ay una concavidad pequeña á modo de mezquita y en ella pintadas muchas cosas que no se pueden determinar que son dentro, y dentro de esta judería hay un gran patio de tierra, y todo cercado de sus murallas, y almenas, y á la parte del Castillo dentro en esta judería, ay una cava hecha de peña picada que tendrá de hondo como dos estados, y dentro de esta cava ay una rondilla que vuelve á encima de la puerta del pozo, y encima de ella ay sus almenas, y son defensa, y al cabo de abajo de esta puerta del pozo, acia oriente, ay una puerta que se dice la puente levadiza, para salir fuera de las cabas de la fortaleza…”

Por tanto, dentro de un recinto amurallado, aunque no el que se aprecia en la actualidad, se encontraba la judería de Zorita, en la parte más septentrional de la colina donde se sitúa esta, y que incluso una de las torres de la muralla de la fortaleza llevaba el nombre de Torre de la Judería.



Poco a poco, la Orden de Calatrava irá perdiendo influencia en la Villa y Tierra de Zorita, muy especialmente, tras la derrota infringida por los portugueses a las tropas castellanas en 1.385, en la Batalla de Aljubarrota, en la que murieron todos los soldados enviados desde esa encomienda, excepto uno. La población de Zorita quedó diezmada, contando entonces con tan sólo 25 familias. La escasez de varones y los pocos impuestos que se recaudaban debido al alto número de nobles, hidalgos, judíos y mercaderes exentos todos ellos de gravámenes, marcaron el inexorable declive de Zorita en favor de aldeas como Almonacid, que fue fortificada a lo largo del Siglo XIV, o Pastrana que fue entonces cuando comenzó a ser amurallada. Dos años más tarde, a Pastrana le fue concedido el cambio del día de Feria del sábado al miércoles, dando acceso a todas las transacciones comerciales a la población judía, y la exención de impuestos a los mercaderes que a ella acudieran, por lo que es de prever que fuera esto la desaparición de la aljama. A lo largo del Siglo XV la Orden fue distribuyendo entre estas dos poblaciones las funciones administrativas del Partido de Zorita, residiendo, finalmente, el Comendador calatravo en Pastrana abandonando el Castillo. En el siglo XV una riada se llevó el puente, y entonces dandose el golpe de gracia a la villa. A lo largo del siglo XV el Castillo de Zorita se convirtierte en un castillo-arsenal, custodiando únicamente armas de fuego, de propulsión, armaduras, munición y diverso utillaje para la conservación y fabricación de las mismas. En el siglo XVI se acometerá la última obra estructural del castillo, la torre del Espolón, conjunto preparado para soportar fuego artillero, adaptándose a nuevas necesidades militares en el contexto de la Guerra de las Comunidades contra Carlos V (1520-1523).

Bibliografia:
[1] Monumentos de Castilla-La Mancha Castillo de Zorita de los Canes. Gobierno de Castilla - La Mancha
[2] La aljama hebrea de Zorita. Privilegio inédito que le otorgó el Rey D. Enrique I en 20 de diciembre de 1215. Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 40 (1902), pp. 165-169. 

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